Odontologia & Oseointegración
 

Enfermedad Periodontal, Caries y Estilo de Vida: Perspectiva Evolutiva

Dr. Joaquín Ipinza H.

 

 Salud, como concepto, se ha ido ampliando hasta llegar al punto de considerar a una persona sana a quien se encuentra en equilibrio frente no sólo a las patologías intrínsecas de su biología, si no que a su estilo de vida y relacionamiento con el medio ambiente biológico y sociocultural.

 En medicina se están realizando serios esfuerzos para prevenir y tratar las enfermedades como respuesta a una alteración del estilo de vida del individuo, es decir como disfunciones ecológicas.

 La odontología durante mucho tiempo se ha abocó simplemente a reparar secuelas de enfermedades orales.

Gracias quizás en gran parte a los aportes de la periodoncia, que se ha progresado en ello, demostrando vínculos con el estado de salud general del enfermo.3 4 23 26 32 37

En el presente trabajo se considera llevar esta visión algo más lejos, por medio de analizar al individuo como una entidad no sólo integrada en si misma, si no que con su entorno ecológico y ambiental, estando ahí en definitiva los verdaderos y primarios orígenes de las enfermedades orales.

 Llama poderosamente la atención la alta prevalencia de enfermedades periodontales infecciosas y caries en la población actual. 5  7  18 28 33 48

 

Ello demuestra que estas enfermedades son producto de una fuerte disfunción entre nuestra biología y el entorno, más que una mero defecto genético en los sistemas defensivos del hospedero.

 

En condiciones normales la salud es el resultado de un equilibrio dinámico y favorable entre las noxas y las capacidades de defensa del individuo, por lo que existen razones para pensar que este relacionamiento disfuncional incide de una u otra forma en que la balanza se esté orientando hacia la enfermedad (fig. 1).


 

FIGURA 1: Influencia  en el estilo de vida (o relacionamiento con el ecosistema) en el balance salud-enfermedad

 

 De acuerdo a diversos estudios esto no siempre fue así.

 

La especie humana es el resultado de la evolución biológica integrada y en armonía con el medio ambiente natural22, logrando un gran éxito al desarrollar capacidades notables entre las especies del cenozoico.

 

Las piezas dentarias y el periodonto no escapan a esta evolución, la cual debió permitir mecanismos suficientes para que fueran resistentes los tejidos orales a los patógenos.

 

Esto queda demostrado por varios estudios que han descrito que, a pesar de estar presentes20, ambas patologías tenían una prevalencia muy baja en el hombre premoderno y especialmente paleolítico (cazador-recolector) 8 9 17 24 29 30 31 45 (tabla 1).


 

TABLA 1. Severidad de la enfermedad periodontal por grupo

 

Pérdida de hueso alveolar

 

Vestibular (proximal)

                                            Normal                 %Leve        %Moderada      %Severa       n

 

Aust. Aborigine                    94.9 (92.1)             4.2    (5.6)      0.8  (1.7)       0.1 (0.5)     1,487

Mokapu Indian                    70.5 (81.3)           13.5    (6.6)    11.6  (8.5)       4.4 (3.6)     1,371

Grasshopper Indian              80.7 (82.2)           11.8    (9.0)      3.9  (5.7)       3.5 (3.1)     1,106

Woodland Indian                 75.6 (83.6)           16.3    (9.6)      7.7  (6.5)       0.3 (0.4)     1,097

Eskimo (Alaska)                  88.8 (91.0)             5.8    (5.4)      5.1  (2.7)       0.3 (0.8)     1,093

Egypt (XII dyn)                    89.2 (90.6)             7.4    (6.1)      3.3  (3.1)       0.1 (0.1)        733

Peru (Chicama)                    98.3 (95.4)             1.6    (3.8)      0.1  (0.7)       0.0 (0.1)        690

México (Yucatán)                90.8 (89.0)             5.9    (6.6)      3.1  (3.9)       0.1 (0.5)     1,038

Yugoslav (medieval)             78.7 (79.5)           10.1    (9.0)      9.6  (9.8)       1.6 (1.6)     1,098

New Britain (Ralum)            86.1 (82.7)             9.2    (10.3)    4.5  (6.2)       0.2 (0.8)        595

Bolivia (Sicasica)                  93.3 (92.6)             5.4    (5.4)      1.3  (1.7)       0.0 (0.3)        299

Hungary (Hidegkut)              81.3 (80.7)           11.6    (12.2)    6.2  (6.3)       0.8 (0.8)     1,056

India (S. Prov)                     84.6 (86.4)           10.2    (9.1)      3.8  (3.6)       1.3 (0.0)     1,125

China (Hokien)                    84.8 (77.6)           12.2    (18.3)    2.0  (3.0)       1.0 (1.2)        597

Rom-Brit. (P'bury)               94.6 (95.9)             4.5    (2.9)      0.7  (1.1)       0.2 (0.1)     1,085

Egypt (Hawara)                   94.0 (94.4)             3.9    (3.6)      2.1  (1.9)       0.0 (0.2)        534

British (Breedon)                  97.6 (97.1)             2.0    (2.2)      0.2  (0.6)       0.2 (0.2)        543

Somali                                 97.7 (95.5)             1.5    (3.8)      0.8  (0.4)       0.0 (0.4)        264

India (N. W. Prov)               89.9 (79.3)             5.9    (10.1)    3.9  (8.9)       0.2 (1.7)        406

Rom-French (Maule)           99.1 (98.7)             0.4    (0.8)      0.5  (0.5)       0.0 (0.0)        777

Japan (Izumu)                      95.2 (90.0)             3.6    (8.5)      1.3  (1.5)       0.0 (0.0)     1,094

Eskimo (Greenland)             99.2 (99.0)             0.5    (0.2)      0.3  (0.5)       0.0 (0.3)        603

Rom-Danish (300 B.C.)     100.0 (99.8)             0.0    (0.2)      0.0  (0.0)       0.0 (0.0)        999

Modern Danish                    89.9 (86.7)             8.1    (10.2)    1.8  (2.6)       0.2 (0.5)        607

Egypt (Nubia 350 A.D.)       99.8 (98.3)             0.2    (0.8)      0.0  (0.8)       0.0 (0.0)        836

Danish (800 A. D.)              94.7 (91.8)             2.9    (5.1)      2.1  (2.9)       0.3 (0.2)     1,263

Czech (Ducove)                   97.5 (97.0)             1.5    (2.7)      1.0  (0.2)       0.0 (0.0)        881

Czech (Rajarad)                   96.4 (93.2)             2.7    (5.3)      0.9  (1.5)       0.0 (0.0)     1,152

Jerusalem                             86.8 (79.5)             6.3    (11.2)    5.2  (7.7)       1.6 (1.6)        365

Maori                                  99.1 (98.9)             0.9    (1.1)      0.0  (0.0)       0.0 (0.0)     1,032

Aust. Aborigine                    97.4 (93.2)             1.8    (3.9)      0.8  (2.7)       0.0 (0.3)     1,245

% Total piezas                     90.8 (90.3)             5.7    (5.8)      2.9  (3.1)       0.6 (0.7)   28,079

Terry (modern)                    66.2 (64.4)           13.0    (15.6)  14.4  (12.8)     6.5 (7.2)        585

Bantu (modern)                    78.2 (70.8)           14.1    (21.0)    6.8  (7.1)       0.8 (1.1)     1,393

% Total piezas                     74.7 (68.9)           13.8    (19.4)    9.0  (8.8)       2.5 (2.9)     1,978

 

n, número de dientes en cada grupo; leve, 0-2mm; moderada, 2-4mm; severa, > 4mm.

 Las culturas mientras más se alejan del estilo de vida paleolítico van aumentando la prevalencia y severidad de la enfermedad. Adaptado de Clarke N.G. et al. 1986.

 

 

Según Guzinde , quién estudió a los últimos pueblos paleolíticos australes en vida, los dientes de los Selk'nam eran “Libres de caries, alineados bien juntos y perfectamente encastrados en sus alvéolos”. “Antiguamente los dientes de los fueguinos eran totalmente sanos, solamente en los últimos tiempos aparecieron caries”21.

 Fue a partir del neolítico cuando estas enfermedades, junto a muchas otras comenzaron a aumentar su prevalencia. Esto coincidió con un radical cambio en el estilo de vida de la humanidad, por el paso del nomadismo basado en la caza y la recolección, a un sedentarismo fundado en la domesticación de plantas y animales, lo que además causó una disminución en la esperanza de vida y la talla corporal38 1, anhemia25, aumento en la tasa de crecimiento poblacional41, el aumento de enfermedades crónicas degenerativas, como ateroesclerosis, diabetes mellitus, hipertensión, varios tipo de cáncer, denominadas por Eaton como “enfermedades de la civilización” 16, osteoartritis 35 y el comienzo de las sociedades jerárquicas.

 

Esos profundos cambios comenzaron a acontecer hace aproximadamente 20.000 años, periodo en el cual ha habido una completa modificación de este medioambiente natural en relación al cual el humano evolucionó, a través de la evolución cultural, que difiere a la biológica principalmente en que los cambios se realizan tan rápidamente, que esta última no alcanza a mediar para que se generen descendencias genotípicamente adaptadas a estos cambios. (fig. 2).

Las caries y enfermedades periodontales necesitan para manifestarse no sólo de la presencia de los microorganismos que las originan, si no que una serie de multifactores.

 El hecho que en el paleolítico existía una pequeña prevalencia de estas patologías, podríamos inferir la existencia de las bacterias que las provocaban, en un periodo en que las personas no efectuaban técnicas de higiene oral ni existían dentistas.

 Por lo tanto la ausencia casi total de ellas la podemos atribuir a la ausencia o presencia de estos multifactores.

 Si somos capaces de descubrir estos multifactores, quizás estemos en condiciones de tratar y prevenir estas patologías desde un punto de vista más allá del individuo en su conjunto: es decir como el individuo en su integralidad como parte de un ecosistema.

 

Objetivos

 

¨        Describir qué multifactores presentes o ausentes en el estilo de vida del cazador-recolector pudieran tener relación en la baja prevalencia de caries y enfermedades periodontales bacterianas.

 

¨        En base a la descripción previa, sugerir una guía de prevención holística para el mejoramiento de las condiciones del hombre moderno en el balance salud-enfermedad.

 

Metodología

 

1. Se revisaron antecedentes  bibliográficos de paleoantropología ( estudios de cráneos y fólsiles), y de antropología (estudio directo de algunos los últimos grupos de cazadores-recolectores sobrevivientes).

 

2. Después se realizó un análisis y descripción de los posibles factores, y su incidencia en la etiopatogenia de las enfermedades investigadas.

 

3. Por último se reunió la información proponiendo una guía de orientación para adaptar esos factores a nuestro estilo de vida moderno.

 

 

 

Resultados.

 

Factor primario: la dieta.

 

La dieta paleolítica sugiere ser el factor más relevante para las enfermedades orales, lógicamente influido por ser el sistema estomatognático la primera estructura del sistema digestivo en entrar en contacto con el alimento, además de la calidad de nutrición que otorgaba esa dieta, lo que fue incluido como factor secundario más adelante.

 

Influencia en la etiopatogenia de la caries:

 

Las caries tienen básicamente tres componentes que las equilibran: hospedero, bacterias e hidratos de carbono.

 

Para que las bacterias generen los ácidos que provocan las caries es necesario que cuenten con los nutrientes que puedan metabolizar, que básicamente son hidratos de carbono de bajo peso molecular, en especial el azúcar. Ellos les permiten sintetizar dextrán que adhiere a estas colonias a la pared dentaria , creando la placa bacteriana adherida, y además generar como desechos ácidos que comienzan con el proceso de la caries dental.

 

En el paleolítico la dieta era basada básicamente en carnes magras y vegetales frescos producto de la recolección.

 Los carbohidratos provenientes de estos vegetales no eran sometidos a molienda ni cocción, siendo en esos procesos que se degradan las moléculas, por lo que entraban directamente al sistema en una forma que difícilmente era metabolizable por las bacterias orales.

De hecho, los actualmente tan básicos granos de cereal, no son asimilables en su estado natural, es decir, no es posible alimentarse consumiendo trigo directamente de la espiga, por lo que los sistemas de defensa del sistema estomatognático no están evolutivamente adaptados para el consumo de cereal cocido y molido.

 Este fue uno de los cambios más importantes en el estilo de vida neolítico, pues ahí se modificó diametralmente el tipo de carbohidratos consumidos, al comenzar con los cultivos de cereales.

 Otro factor es la consistencia del alimento, con menos adhesión a los dientes, y abundantes en fibras, además de una dieta con proteínas que además de no ser cariogénica, efectuaban un proceso de limpieza natural de las superficies.

 Cuando fue introducido el consumo de azúcar, se registró un marcado incremento en la prevalencia de las caries en los pueblos que lo adoptaron, siendo un alimento exclusivamente suntuario y de bajo nivel nutritivo1.

 Influencia en enfermedad periodontal:

 La dieta poco adhesiva, y aún más, higienizante, ciertamente debió haber incidido en la inhibición de la formación de placa bacteriana.

 Factores secundarios

  1.       Disestrés:

 En el paleolítico, contrariamente a lo que comúnmente se  piensa, el humano no se veía constantemente enfrentado a riesgos inmanejables. Era tal el conocimiento del medio ambiente que los cobijaba, que las situaciones de tensión eran muy puntuales (y necesarias), lo que se denomina euestrés, y que se liberaba físicamente al ejecutar la acción para lo cual el cuerpo se preparó: aumentando la tonicidad muscular, incrementando la sensibilidad a los estímulos, aumentando la frecuencia cardiaca para que los músculos cuenten con suficiente irrigación, y activando los músculos elevadores, llevando la mandíbula a oclusión para evitar que un golpe dañara la lengua o quebrara los dientes.

 Esos mecanismos en el día de hoy siguen activos, pero frente a situaciones que no son adecuadamente liberadas. Las preocupaciones del diario vivir activan los mismos mecanismos de estrés como si estuviéramos a punto de dar caza a una presa.

 El bruxismo a todas luces es una disfunción que atañe más que a un simple apriete o rechinamiento dentario, a un estilo de vida que no deja liberar tensiones en forma fisiológica, y más aún, en una sociedad sumamente cambiante y exigente que en nada se  parece a ese mundo dinámicamente estable  propio del paleolítico.44

 Como factor de riesgo para las enfermedades periodontales, el estrés produce una alteración inmunológica en varios niveles27 6  19, y fuerzas excesivas en el periodonto a través de la activación de parafunciones como el bruxismo que pueden agravar una enfermedad ya establecida.

 

2.      Factores de riesgo:

 

Las enfermedades periodontales pueden ser gatilladas o incrementadas en su agresividad por la presencia de otras enfermedades que actúan como factores de riesgo.

Diabetes: Se atribuye al estilo de vida paleolítica la ausencia de diabetes 16, enfermedad que comenzó su aparición en el neolítico debido al incremento de la ingesta de carbohidratos.

Tabaquismo: El tabaco es un producto propio de los cultivos neolíticos, antes de eso el fumar era una actividad casi religiosa que sólo  se realizaban en eventos muy específicos. Está demostrado que el hábito de fumar es factor de riesgo para la enfermedad periodontal 4  y es una costumbre actualmente ampliamente practicada en todo el mundo.

 

3.      Factores locales:

 Las caries y pérdida  de piezas producto de ellas crean condiciones locales de retención de placa, además de desbalancear el tipo de  fuerzas oclusales sobre las piezas remanentes.

 4.      Otros factores: se realizó un análisis desde el punto de vista de la salud general que en una forma u otra deterioran o incrementan la respuesta defensiva del hospedero:

 Actividad física al aire libre:

 Los seres humanos debían mantener una actividad física constante, lo que redundaba en cuerpos estilizados y atléticos.

La mayor parte de las actividades en el neolítico se llevaban a cabo al aire libre, lo cual aseguraba una adecuada síntesis de vitamina D, la cual es fundamental en la biología del hueso.

 La polución ambiental:

 Radiaciones ionizantes, polución en los alimentos por pesticidas, hormonas, fertilizantes, polución del aire, pueden producir alteraciones inmunes, hormonales, y acciones teratogénicas y cancerígenas.

 Enfermedades infectocontagiosas:

 En el paleolítico el hombre era nómade pero dentro de un mismo bioma, lo que también permitía una evolución biológica adaptada a esa ecorregión. 47

Por ejemplo los Yámanas eran un grupo de canoeros paleolíticos que habitaban entre el Canal Beagle y el Cabo de Hornos, y nunca se aventuraban a otro tipo de ambiente por más de unas semanas, pues su estilo de vida estaba culturalmente absolutamente adaptado a ese mundo de mar, canales y archipiélagos. La vestimenta era sólo una pequeña capa que se ponían en la espalda y un taparrabo, y a pesar del frío intenso de esa región no padecían de enfermedades respiratorias21. Pero la llegada del europeo significó también la llegada de enfermedades desconocidas para sus sistemas inmunes, lo que fue una de las principales causas de su extinción como cultura. El día de hoy los rapidísimos medios de transporte convierten al hombre moderno en un vector de enfermedades que permiten que cualquier mutación de un patógeno, rápidamente se extienda por el mundo sin que la evolución o los sistemas inmunes permitan adaptarse a ellos. Por esa razón las enfermedades infectocontagiosas en el paleolítico eran tan escasas, pues si aparecía un nuevo germen, la selección natural y la adaptación inmune creaba resistencia a esas enfermedades.

 

Otros factores de la dieta:

 

El consumo de grasas era muy bajo en comparación al día de hoy, y aún más, eran de una relación de omega 3/omega 6 más favorable para la salud cardiovascular.

Esto debido a que los herbívoros silvestres que eran cazados también tenían un estilo de vida más saludable, alimentándose exclusivamente de vegetales y en constante actividad física12 14. El día de hoy las técnicas de producción pecuaria buscan optimizar el peso del animal, por lo que no se les somete a ejercicio, y su dieta  ya no es absolutamente vegetal, pues son alimentados con preparados a los que se les adiciona desechos de otros animales ya faenados y/o fecas de porcinos y vacunos.

 

Aún no hay pruebas concluyentes, pero el mimetismo molecular es otro factor que podría tener inferencia en el normal funcionamiento del sistema inmune. Por una parte se cree que las lectinas presentes en los granos de cereal (específicamente la aglutinina del germen de trigo) puede influenciar la función inmune por la capacidad  de permitir el paso de antígenos no degradados de la dieta y de los virus y bacterias intestinales, hacia los tejidos periféricos13. A través de un proceso llamado mimetismo molecular40 en el cual hay similitudes entre el tejido del propio cuerpo y el del antígeno de la dieta y/o de los patógenos intestinales, el sistema inmune pierde su capacidad para distinguir entre en tejido propio y elementos exógenos, lo que  induce un ataque a los tejidos del propio cuerpo. Muchas de estas similitudes estructurales entre péptidos de los cereales y los tejidos propios parecen involucrar a los tejidos colágenos.

 Esto pudiera tener relevancia en la enfermedad periodontal, pues en el proceso de pérdida de inserción hay una participación clave del sistema inmunológico del hospedero.

 Otro factor era la abundancia de alimentos que otorgaba la organización social de esos pueblos. El nomadismo tenía como principal función no agotar los recursos naturales en una zona, viajando a otro lugar cuando ya veían una merma en el alimento disponible, dejando ese lugar para que se regeneraran las especies consumidas hasta el regreso después de cumplir un ciclo de lugares de acampada.

 También era fundamental en esta abundancia que la tasa de crecimiento poblacional se estima de 2.1 hijos por pareja. Para ello debieron recurrir al celibato, el aumento de la edad del matrimonio o la prolongación de la lactancia materna para estirar los espacios intergenésicos49 1. Ello mantenía estable la población, en relación a los recursos alimenticios disponibles. En el neolítico la posesión y el trabajo de la tierra inducía a tener familias numerosas, además que el aumento de la ingesta de carbohidratos produjo un drástico incremento en la  tasa de ovulación.

 La variedad y riqueza de la dieta paleolítica se debía a que los humanos vivían insertos en un ecosistema de una biodiversidad muchísimo mayor que actualmente, disponiendo de una gran variedad de especies comestibles.

La agricultura requiere especializar el cultivo de las especies más viables para ello, lo cual redujo la variedad de fuentes de vegetales a consumir, lo que lógicamente acarrea una menor variedad de micronutrientes y vitaminas, todos esto vitales para un óptimo funcionamiento de los sistemas defensivos del hospedero.

  

Anomalías dentomaxilares:

 La constitución de grupo relativamente aislados entre sí por los límites dados por las ecorregiones, hacían muy escasos los matrimonios entre etnias distintas 34. Hoy en día es muy difícil encontrar personas que en su árbol genealógico no tengan antepasados de orígenes distintos. Ello aumenta la posibilidad de tener maxilares y dientes que no coincidan en sus tamaños, con la consiguiente aparición de anomalías dentomaxilares42. Además existiría una concordancia con el aumento de la prevalencia de anomalías dentomaxilares y el grado de urbanización. 15

 Estado de salud sicosocial:

 La definición actual de salud no se restringe sólo a aspectos físicos, si no que se amplía a planos sicológicos y sociales.

Los grupos neolíticos eran organizaciones en la que primaba la mutua interdependencia y horizontalidad de las relaciones humanas, además de un profundo espíritu de cooperación y ayuda fraternal. Esto queda demostrado en la completa descripción que hizo Martín Gusinde de los pueblos paleolíticos australes Selk’nam, Yámana y Kaweshkar21.

 

Discusión

 

El paleolítico presenta elementos que permiten crear una guía de prevención para las caries y enfermedades periodontales basada en ése estilo de vida.

 

Manji concluyó que el estilo de vida es fundamental para la salud oral36.

 Factor primario: Dieta.

 Aguirre  presentó una tabla  dónde se aprecian las diferencias entre la dieta moderna y la paleolítica (Tabla 2), lo que sugiere readecuar la tabla de alimentos, obteniendo en lugar de una pirámide en cuya base están los carbohidratos, un pentágono, dónde se consideran además de la cantidad de cada grupo alimenticio, la calidad de éste. (Fig. 2), acompañado de un régimen de actividad física para optimizar los beneficios de esa alimentación

  TABLA 2, comparación entre la composición de la dieta paleolítica y la moderna                      

 

Dieta Paleolítica

Dieta  Norte-

Americana  Actual

Recomendaciones actuales

% energía dietaria

 

 

 

Proteínas

34

12-14

12

Carbohidratos

45

46

58

Grasas

21

40-42

30

Relación P:S

1.41

0.44

1.0 o mas

Colesterol (mg)

591

600

300 o menos

Fibra (gr)

45.7

19.7

30-50

Sodio (mg)

690

2.300-6.900

1100-3300

Calcio(mg)

1580

740

800-1200

Acido ascórbico(mg)

392.3

87.7

50

Braguinsky 1999 citando a Brown y Konner 1987, extractado de Aguirre 1990.

 

 

  

Aún se disponen de carnes magras de animales silvestres muy fácilmente obtenibles por medio de la pesca, animales que además no han sido tratados con hormonas ni una alimentación modificada artificialmente. También existe un cada vez mayor desarrollo de la agricultura y ganadería orgánicas, que se basa en la no utilización de fertilizantes ni biocidas artificiales en los cultivos, y la no utilización de hormonas, ganado el cual se alimenta en praderas orgánicas. Tampoco se utilizan técnicas transgénicas.

 La dieta paleolítica se ha introducido fuertemente como una alternativa recomendada por expertos en nutrición. Además están disponibles en el mercado los ingredientes necesarios para obtenerla 11.

 Las técnicas modernas de higiene también suplen en cierta forma el efecto limpiante de la dieta paleolítica.

 Factores secundarios:

 Exposición a la luz diurna y actividad física:

 Uno de los cambios más importantes en el modo de vida ha sido el sedentarismo, por lo  que practicar diariamente algún deporte al aire libre permitiría mantener.

En una cuidad como Santiago, con su gran congestión vehicular y largas jornadas de trabajo, disminuyen las posibilidades de la población de hacer deporte.

Se puede sugerir dentro de ese contexto el uso de la bicicleta como medio de transporte pues se utiliza un periodo de tiempo ya destinado, además de ser una actividad al aire libre de bajo impacto y aeróbica. La tendencia de las urbes modernas es de dotar de ciclovías a la red vial, lo que hará más seguro ese medio.

 Euestrés v/s disestrés:

 Hoy en día existen múltiples técnicas para tratar y manejar el estrés para que no se convierta en patogénico.

 Factores de riesgo:

 Implementar un estilo de vida paleolítico también incide en una mejor salud general. y previene la aparición de enfermedades descritas como factores de riesgo para la enfermedad periodontal.

  

Conclusiones

 

En el estilo de vida Paleolítico se encontraron los factores primarios y secundarios que pudieran haber incidido en la baja prevalencia de caries y enfermedades periodontales.

No es posible establecer una guía de prevención que emule completamente ese estilo de vida debido a los grandes cambios que ha sufrido el entorno, en particular a lo que se refiere a contaminación ambiental, pureza genotípica y transporte de enfermedades infecciosas, pero se pueden adoptar el régimen de dieta, actividad física, supresión del tabaquismo, control de enfermedades generales y un adecuado manejo del estrés, lo que además previene la aparición de muchas enfermedades que pueden ser factor de riesgo de otras.

 

Recomendaciones

 

En el paleolítico el ser humano vivía en armonía con el entorno, la que le fue otorgada por la evolución biológica.

La evolución cultural trajo consigo un deterioro importante de la salud que afectó especialmente a nuestro terreno.

La salud se debe promover considerando esta disfunción individuo-entorno. 

A pesar ya no existen las condiciones para regresar plenamente al estilo de vida paleolítico, debido principalmente  al desmedido aumento de la población y la disminución de la diversidad biológico-cultural, se pueden adoptar ciertas medidas para al menos acercarse a él.

Por todo ello se debe hacer hincapié que la labor del odontólogo no debe sólo circunscribirse al sistema estomatognático, si no que debe ampliar su campo de acción a considerar la salud general del enfermo y a su estilo de vida.

 

Referencias

 

1.      Aguirre P. Del gramillón al aspartamo. Las transiciones alimentarias en el tiempo de la especie. Boletín Techint.Abril Junio 2001 N° 306. Buenos  Aires

2.      Albandar J.M., Brunelle J.A., and Kingman A. Destructive Periodontal  Disease in Adults 30 Years of Age and Older in the United States, 1988-1994. J Periodontol 1999;70:13-29.

3.      Arbes Jr S. J., Slade G. D. and Beck J. D. Association between extent of periodontal attachment loss and self-reported history of heart attack: an analysis of NHANES III data. 1999 J Dent Res, Vol 78, 1777-1782

4.      Barbour S. E., Nakashima K., Zhang J. B., Tangada S., Hahn C. L., Schenkein H. A. and Tew J. G. Tobacco and smoking: environmental factors that modify the host response (immune system) and have an impact on periodontal health Crit Rev Oral Biol Med, Vol 8, 437-460  1997

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